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Cuando Chilpancingo fue elevado a la categoría de pueblo cabecera en 1693, se dispuso que se "agregara", término que indicaba que los habitantes se debían juntar en un núcleo urbano, pues la categoría anterior de "estancia" se aplicaba a una población indígena con viviendas sin ningún orden. La palabra "agregar" implicaba que se le debía trazar al estilo europeo, con su iglesia, casas reales o administrativas y calles en ángulos rectos.


Sin embargo, el proceso de urbanización de Chilpancingo fue paulatino y tuvo sus propias características. Un siglo después de haberse constituido en cabecera, a fines del XVIII, la traza en cuadrícula aún no se distinguía y las casas de adobe y techos de tejas sustituían, lentamente, a las de bajareque y techos de paja. El pueblo se conformaba por dos cuarteles, ambos en dirección nor-noreste a sur-suroeste. En el primero estaba la Plaza Mayor y cinco calles, de diferentes extensiones, denominadas Calle Real, San Miguel, Calle Ordóñez, Cerrada de la Iglesia y Calle del Arrabal, con un total de 182 casas. En el segundo cuartel había una plazuela llamada "de la Cárcel" y ocho calles: San Rafael, San Mateo, Callejón de San Roque, Segunda de San Mateo, Calle del Curato, Calle de San Antonio, Calle San Juan Nepomuceno y Calle del Arrabal, con un total de 128 casas. Es decir, que el área urbana en aquel tiempo se restringía a lo que ahora es el centro de la ciudad, al barrio de San Mateo y algo del de San Antonio. Las casas se extendían, a manera de anfiteatro, sobre las lomas del lado oriente y bajaban hasta la Plaza Mayor. Al poniente, corría el río Huacapa y al sur el arroyo de Apatzingo.

En el siglo XIX, hacia la década de los treinta, Chilpancingo contaba con 2,713 habitantes y una disposición urbana que presentaba algunas variaciones con respecto a la de la centuria anterior. Los dos cuarteles que lo conformaban se habían unido y el pueblo presentaba, ya, una disposición de calles en cuadrícula, con algunas alteraciones debidas a lo irregular de su topografía. En la Plaza Mayor, en el lado este, se encontraba la iglesia parroquial y, en el sur, la casa de Nicolás Bravo. Al norte de la iglesia estaba la cárcel y, al sur de la misma, junto a la vivienda de Bravo, la casa consistorial. El arroyo de Apatzingo entraba al pueblo por el extremo oriental y lo atravesaba hacia el suroeste hasta desembocar en el río Huacapa el que, un poco alejado de la población, corría en el poniente de la misma y al que había que cruzar para poder acceder al panteón.

En 1870, si bien la población de Chilpancingo había aumentado a 5,996 personas, la extensión que ocupaba era, prácticamente, la misma. No obstante, tenía algunos cambios. En la Plaza Mayor, en el mismo lugar, estaban la parroquia de Santa María de la Asunción y la casa de Nicolás Bravo. En el lado poniente estaba la mayoría u oficina del comandante así como el depósito de armas y, en el norte, el cuartel militar. En la manzana contigua a la iglesia, en su costado sur, se encontraba la casa cural. La ciudad contaba con un mesón, un mercado de carne y un hospital. Al oriente, cerca de la salida hacia Tixtla, estaba la iglesia de San Mateo. Al surponiente, cerca de la salida a Acapulco, la de San Francisco, mientras que, en el extremo suroriental, en donde ahora es la placita de San Antonio, se encontraba el reducto o fortificación de la Cruz y, cercana al mismo, una capilla con el mismo nombre.

A partir de ese año, 1870, al convertirse Chilpancingo en capital del estado de Guerrero, se realizaron diversas obras materiales con el fin de embellecerla y modernizarla de acuerdo a su nueva jerarquía. Se expropió a la parroquia de Santa María de la Asunción el terreno que tenía, a su costado sur, en el que estaba la casa cural, para construir el Palacio de Gobierno que albergaría a los tres Poderes del estado, obra que se prolongó por varios años y que fue objeto de varios arreglos y mejoras durante el resto del siglo XIX. En 1885, se compró el jardín de la casa de Nicolás Bravo, se construyó un pedestal en el centro y, un año después, se colocó la estatua de insurgente chilpancingueño. Así se ajustó el Palacio de Gobierno a los cánones estilísticos de la época, los cuales marcaban que la salida principal de dichos inmuebles debería estar enfrente de una plaza. A partir de entonces, Chilpancingo contó con dos jardines centrales, la anterior Plaza Mayor se denominaría jardín Cuellar y el que estaba enfrente del Palacio de Gobierno fue llamado jardín Bravo. En 1886 se hicieron varios edificios públicos como la Jefatura Política y Ayuntamiento, el Palacio de Justicia y Cárceles así como las escuelas municipales. En 1888 se terminó el Instituto de Señoritas y se colocó una fuente en la alameda del Chapitel, actualmente denominada Granados Maldonado, la cual había sido objeto de mejoras con el fin de convertirla en un parque de diversiones. En 1896, fueron inaugurados el Hospital Civil “Antonio Mercenario” y el Teatro “Altamirano”. Además, se ejecutaron diversas obras públicas como el embellecimiento del jardín central y de su kiosko, la alineación y empedrado de varias calles, la construcción de puentes en las barrancas, la introducción del agua potable, del alumbrado público así como la construcción de una incipiente red de drenaje, entre otros. En 1902, un terremoto dañó al Palacio de Gobierno por lo que fue necesario demolerlo y construir en el mismo lugar un nuevo edificio que se terminó, e inauguró en 1906, que actualmente ocupa el Museo Regional de Guerrero.

 

Colaboración : María Teresa Pavía Miller
Centro INAH Guerrero

 

Chilpancingo en el México Independiente.

En 1821, al terminar la Guerra de Independencia y convertirse México en un país independiente, Chilpancingo quedó sujeto al partido de Tixtla de la Capitanía General del Sur. Dos años más tarde, después del derrocamiento del imperio de Iturbide, los antiguos insurgentes surianos Nicolás Bravo y Vicente Guerrero formaron parte del Supremo Poder Ejecutivo, en tanto se definía la forma de gobierno para el país.

Inmediatamente se iniciaron los reconocimientos a Chilpancingo por el importante papel que había tenido en el movimiento independentista. Así, el 23 de julio de 1823, Leonardo y Miguel Bravo --muertos durante la insurgencia-- fueron declarados “Beneméritos de la Patria en grado heroico”. De igual manera, el 28 de febrero de 1824, el Congreso constituyente ratificó “el título de Ciudad que el General Morelos dio al pueblo de Chilpancingo, llamándole de los Brabos”.

Al establecerse el sistema de gobierno republicano federal, en octubre de 1824, Chilpancingo tuvo la categoría de ayuntamiento del partido de Tixtla, perteneciente al distrito de Acapulco del Estado de México. Su extensión, mayor que la actual, comprendía por el norte los cerros del Huiteco y Piedra Amarilla. Hacia el noroeste y poniente una porción del actual municipio de Leonardo Bravo y bajaba al suroeste hasta los cerros de las Tetas, ubicados en los límites de los actuales municipios de Atoyac, Heliodoro Castillo (Tlacotepec), Coyuca de Benítez y Chilpancingo. Por el sur, incluía Tepetixtla --en el actual municipio de Coyuca de Benítez--, Santa Rosa, bordeaba la hacienda de la Brea --posteriormente La Providencia-- e incluía parte del actual municipio de Juan R. Escudero --o Tierra Colorada--. De sureste a noreste, Chilpacingo abarcaba a Dos Caminos, el Ocotito, Buenavista, Acahuizotla, la Imagen, Palo Blanco, Mazatlán y Petaquillas. Por su parte, Tepechicotlán que desde el dominio español había sido propiedad de chilpancinguenses, se incorporó a este municipio Chilpancingo en 1872.

El 26 de marzo de 1825, por decreto del Congreso del Estado de México se le concedió a Chilpancingo hacer una feria anual en el mes de diciembre, con duración de ocho días. Fue la primera que se autorizó en el México independiente en la parte del actual territorio guerrerense que en ese tiempo pertenecía al Estado de México. Para 1857, era una de las quince que se celebraban anualmente en la República Mexicana, según el "Cuadro Geográfico y Estadístico de la República Mexicana" de Antonio García Cubas, en el que se asentó que dicha feria iniciaba el 27 de diciembre y terminaba el 3 de enero. Ese fue el origen de la “Feria de Navidad y Año Nuevo” que todavía se realiza en Chilpancingo. Su naturaleza era de tipo económico. El festejo de la Virgen de Santa María de la Asunción, con el que se quiso identificar, era otro diferente y más antiguo que se realizaba en el mes de agosto desde el dominio español y que, al igual que la feria de diciembre, perdura hasta nuestros días.

En 1830, Chilpancingo fue designado sede de la Comandancia Militar del Sur al mando de Nicolás Bravo, para sofocar la llamada Revolución del Sur, encabezada por Vicente Guerrero --quien había sido obligado a abandonar la presidencia de la República-- y Juan Álvarez. Esta ciudad fue el lugar de reunión de las milicias cívicas de varias poblaciones encargadas de combatir a los sublevados y fue, además, el escenario de enfrentamientos militares. Uno de los más relevantes fue el ataque que recibió por parte de los rebeldes en los últimos días de 1830 y primeros de 1831, en el cual venció Bravo.

En Chilpancingo se realizaron varios convenios para terminar con conflictos políticos y de tierras. Así, el 11 de septiembre de 1832, se firmó entre Juan Álvarez y Nicolás Bravo el fin del levantamiento del primero en contra del gobierno de la República. Años después, el 31 de mayo de 1843, se suscribió entre el Bravo y los comisionados de Álvarez un convenio para terminar los conflictos de tierras entre los indígenas y los hacendados de Chilapa, en el cual se involucraron algunas fincas de Chilpancingo. En dicho acuerdo se asentó que habría amnistía general para todos los pueblos sublevados, se realizaría un riguroso arbitraje para definir quienes eran los dueños de las tierras en litigio y, en el caso de que algunos pueblos resultaran sin terrenos propios, el gobierno les proporcionaría su fundo legal.

En 1841, Chilpancingo fue el escenario de un evento relevante, por ser antecedente de la creación del estado de Guerrero. Los días 10, 11, 12 y 13 de noviembre tuvo lugar en esta población la Junta de Notables a la que convocaron Nicolás Bravo y Juan Álvarez con el fin de formar y organizar el nuevo Departamento de Acapulco. A Chilpancingo llegaron 81 representantes de 42 pueblos que venían desde Huetamo, en Michoacán, hasta Juxtlahuaca y Jamiltepec, en Oaxaca, y por el norte desde Cuernavaca.

Durante el imperio de Maximiliano de Habsburgo, en 1865, se trató de dividir al estado de Guerrero –creado en 1849-- en tres departamentos: el de Guerrero, el de Iturbide y el de Acapulco. El primero, se constituiría con el nuevo distrito de Chilpancingo, el de Chilapa y el de Tlapa; su capital sería: Chilpancingo. Este proyecto no tuvo efecto debido a lo efímero del imperio de Maximiliano de Habsburgo y a que el territorio suriano apoyaba al gobierno republicano de Benito Juárez.

El 12 de marzo de 1868, Chilpancingo se separó del curato de Zumpango y adquirió la categoría de cabecera de parroquia, por providencia diocesana del obispo de Chilapa el doctor Ambrosio Serrano y Rodríguez. Su extensión territorial no coincidió con la del municipio, pues la nueva parroquia abarcó el pueblo de Petaquillas, la hacienda de Mazatlán y la hacienda de Acahuizotla que habían pertenecido a la de Mochitlán, así como Chichihualco, el pueblo de Esquinatoyac, la cuadrilla de Amojileca, la de Jaleaca, la de Caparrosa, la de la Soledad, el Fresno, Santa Bárbara, Coacoyulillo y la hacienda de Zoyatepec que habían sido de la de Zumpango.

El 9 de octubre de 1870, la ciudad de Chilpancingo adquirió el rango de capital del estado de Guerrero según el decreto número 58 expedido por el Congreso del estado. En su Memoria de gobierno, el gobernador Francisco O. Arce asentó que:

Chilpancingo [contaba] con mayores ventajas que Tixtla para declararlo capital de Estado, pues además de su benigno clima [estaba] más céntrico y situado en el camino nacional del puerto de Acapulco a México, siendo por consiguiente susceptible de una mejora mercantil de consideración.

Para ese año, la población de Chilpancingo había aumentado a 5,996 habitantes, superando por un pequeño margen a Tixtla que contaba con 5,941. El municipio se conformaba por tres pueblos: Petaquillas, Dos Caminos e Ixcuinatoyac; nueve haciendas: Chichihualco, Acahuizotla, Zoyatepec, Chichiczapa, Tierra Colorada, Buena Vista, La Imagen, Palo Blanco y Mazatlán. Tenía ocho ranchos: Huacolapa, Coacollular, Reparo, Cacalachapa, Río Verde, San Antonio, Ajupilco y San Cristobal. Y comprendía doce cuadrillas: Amojileca, Atlixtac, Huiscocingo, Limón, Yllota, La Soledad, Jaleaca, Santa Bárbara, Carrizal, Coacolulillo, El Fresno y Santa Rosa.

 

México Independiente
Colaboración : María Teresa Pavía Miller
Centro INAH Guerrero

 

Chilpancingo adquirió el título de “ciudad” por haber sido elegido como sede del Primer Congreso insurgente o de Anáhuac. Se lo otorgó José María Morelos, aunque se desconoce la fecha precisa en que fue elevado a dicha categoría. No obstante, los documentos emitidos por dicho jefe insurgente en los meses previos al Congreso permiten acercarse al momento en que tomó tal decisión, mientras que los expedidos por el Congreso, entre septiembre de 1813 y enero de 1814, muestran la relevancia política que adquirió esta población en aquel tiempo.


La primera vez que Morelos mencionó a Chilpancingo como el lugar en el cual se debía realizar la Junta Gubernativa o Congreso insurgente fue en una carta que envió a Ignacio López Rayón y a José María Liceaga, el 18 de mayo de 1813, en la cual les dijo que:

El lugar debe proporcionarse a las distancias en que nos hallamos, contando con que debe asistir el vocal de Oaxaca pues sin éste no se verificaría pluralidad de votos, y guardando proporción deberá ser el pueblo de Chilpancingo, lugar a propósito para el efecto. Y el día, que también debe proporcionarse, ha de ser el 8 de este septiembre.

El 28 de junio del mismo año, Morelos emitió la primera convocatoria para la reunión del Congreso insurgente donde decía: “que el elector de cada Subdelegación concurra al pueblo de Chilpancingo el día 8 del próximo septiembre, a la Junta General de Representantes que el mismo día ha de celebrarse”.

En la quinta de las “Razones porque se formó la Nueva Intendencia de Teypan” suscritas el mismo 28 de junio, Morelos mencionó por primera vez el título de “Ciudad” para Chilpancingo, al asentar su propósito de:

[...] ponerse mitra en el pueblo de Chilpancingo, que va a ser Ciudad y coge al centro de la provincia, pues no alcanzando los cuatro obispados dichos a asistir en lo espiritual los pueblos de esta nueva provincia por su distancia, no tenía otro remedio que crear otro nuevo obispado, que con el favor de Dios lo conseguiremos a pocos pasos [...]

Ese mismo día, 28 de junio de 1813, se emitió un aviso insurgente en el cual ya se le nombraba con su nueva categoría: “Todo americano, hombre de bien, que quiera poblar la Nueva Ciudad de Chilpancingo”

Un mes después, en la convocatoria al Congreso insurgente, fechada el 24 de julio, se repitió dicho título de la siguiente manera:

Para que tenga efecto lo mandado por el Excmo. Sr. D. José María Morelos en su bando de 9 de corriente expedido en la ciudad de Acapulco a todas las subdelegaciones de esta Provincia de Teipan, sobre el Congreso de Representantes que se va a criar [sic] en la ciudad de Chilpancingo [...]

El siguiente 13 de septiembre, en el Acta de elección del Dr. José Manuel de Herrera como diputado por la Provincia de Tecpan, también se escribió: “En la ciudad de Chilpancingo”.

De igual manera, cuando Morelos anunció su designación como Generalísimo encargado del Poder Ejecutivo, al final de su proclama escribió: “Dado en el Cuartel Universal de América, en la Nueva Ciudad de Chilpancingo”. Sin duda un título de gran renombre, acorde a su situación de sede del gobierno y del ejército insurgente, que se repitió en varias disposiciones posteriores.

Un mes más tarde, el 21 de octubre, el secretario del Congreso dirigió un oficio a José María Liceaga, firmado en el “Palacio Nacional en Chilpancingo”. Categoría gubernamental que rebasaba los límites de dicha población y se refería a la extensión territorial que luchaba por independizarse de España la cual, de acuerdo a las provincias que estuvieron representadas en dicho Congreso era en ese momento:

[...] el Excmo. Sr. D. Ignacio Rayón, en propiedad, por la Provincia de Guadalaxara; el Ecmo. Sr. D. José Sixto Berdusco, también en propiedad, por la Provincia de Michoacán; el Excmo. Sr. D. José María Liceaga, en propiedad, por la de Huanajuato; el Excmo. Sr. Lic. D. José Manuel de Herrera, en propiedad, por la de Tecpan; el Excmo. Sr. D. José María Murguía, en propiedad, por la de Oaxaca, de cuya Provincia se conservan las actas en la sexta Secretaría. Suplentes, por no haber llegado los sufragios, el Lic. D. Carlos María Bustamante, por la de México; el Sr. Dr. D. José María Cos por la Provincia de Veracruz; el Lic. D. Andrés Quintana, por la de Puebla.

Así, en el Palacio Nacional en Chilpancingo, se firmó la correspondencia y actas del Congreso mientras tuvo su sede en esta población, es decir, hasta el 24 de enero de 1814. Entre los documentos relevantes que se promulgaron aquí, estuvo el Acta Solemne de la declaración de la Independencia de la América Septentrional, emitida el 6 de noviembre de 1813.

En el México independiente, el Congreso constituyente ratificó el título de “Ciudad” que Morelos otorgó a Chilpancingo, “llamándole de los Brabos”, el 28 de febrero de 1824.

 

LA NUEVA CIUDAD DE CHILPANCINGO: CUARTEL UNIVERSAL DE AMÉRICA Y PALACIO NACIONAL
Colaboración : María Teresa Pavía Miller
Centro INAH Guerrero

Bravo Rueda, Nicolás (1787-1854). Insurgente, general y político mexicano, declarado “Benemérito de la Patria”, en 1822. Nació en Chilpancingo, actual estado de Guerrero. Junto con su familia --propietarios de tierras y milicianos--, luchó en la guerra de Independencia. Durante el imperio de Agustín de Iturbide fue consejero de estado; más tarde, participó en su derrocamiento. Posteriormente, formó parte del Supremo Poder Ejecutivo. Al establecerse el sistema republicano fue nombrado vicepresidente de la República en dos ocasiones: de 1824 a 1828, y en 1846. Secundó el Plan de Montaño, por lo que se le formó causa y se le desterró del país, en 1828. A su regreso, fungió tres veces, por periodos breves, como presidente interino o sustituto: en 1839, en 1842-1843 y en 1846. Desempeñó otros cargos como el de comandante general y gobernador del departamento de México en 1843, gobernador del estado de Puebla en 1848, y diputado local del recién erigido estado de Guerrero en 1850; mismo que, junto con Juan Alvarez, intentó formar con el nombre de Departamento de Acapulco, en 1841.


Hay información de que entre octubre de 1836 y marzo de 1837, Bravo fue designado jefe de la división del ejército del Norte para la campaña de Texas, pero aún no se puede precisar como se desempeñó en ese cargo. En 1847, Antonio López de Santa Anna lo nombró general en jefe del ejército de Oriente para la defensa del país ante la invasión americana. En agosto del mismo año, estuvo al mando de la línea de Mexicalcingo, Churubusco y San Antonio. En septiembre fue nombrado comandante militar del castillo de Chapultepec, mismo que fue atacado y tomado los días 12 y 13. En su parte oficial, Bravo asentó que la fortificación del lugar estaba incompleta, las fuerzas eran insuficientes y que no hubo refuerzos; por lo que Santa Anna lo acusó de haber abandonado el castillo y de haber sido apresado de manera vergonzosa. Debido a ello, se instruyó un proceso en contra de Bravo, del que resultó absuelto.

Murió en circunstancias sospechosas, en abril de 1854, un día después de que estuvo en Chilpancingo Santa Anna, quien se dirigía a Acapulco a combatir la Revolución de Ayutla.

BIBLIOGRAFÍA

Noticia biográfica del general d. Nicolás Bravo, vicepresidente de la república mexicana, Biblioteca Nacional, Colección Lafragua, vol. 125.

Parrish, Leonard, The life of Nicolás Bravo, Tesis de doctorado, Universidad de Austin, Texas, 1951.

Rivera Cambas, Manuel, Los Gobernantes de México, facsimilar de la edición de 1872-1873, 1988.

Sumaria en aberiguacion de la conducta obserbada por el Exmo. Sor. Gral. Benemerito de la Patria D. Nicolas Brabo como Gefe de la fortificacion de Chapultepec el día 13 de Septiembre del año pp. en que fue asaltada por el Ejército N. Americano, Archivo General de la Nación, Guerra, vol. 273, exp. 2672.

Colaboración : María Teresa Pavía Miller
Centro INAH Guerrero

En la Guerra de Independencia, Chilpancingo tuvo un papel relevante. Sus habitantes, encabezados por Leonardo Bravo, se declararon por la insurgencia desde fines de octubre de 1810, apoyando una incursión insurgente desprendida del ejército de Hidalgo que había llegado por el norte del actual territorio guerrerense. Sin embargo, estas acciones fueron reprimidas por las autoridades realistas y la familia Bravo fue perseguida y obligada a buscar refugio en su hacienda de Chichihualco.

Unos meses después, el 24 de mayo de 1811, José María Morelos junto con los Bravo y los Galeana, entraron y tomaron Chilpancingo. En esta población así como en Tixtla y Chilapa, se estableció el cuartel general insurgente, en donde los rebeldes permanecieron hasta noviembre del mismo año. Lapso en el cual organizaron su ejército, elaboraron la estrategia de campaña y llevaron a cabo el inventario y decomiso de las pertenencias y producción de diversas fincas en Petaquillas, La Imagen, Tepechicotlán, Mochitlán, Quechultenango, Acahuizotla, Cuajinicuilapa, Dos Caminos, Chocolmani, Cocuyulillo, Soyatepec, Paraje del Potrero, San Miguel y San Martín, entre otras, para aprovisionar a las tropas insurgentes.

Dos años después, en 1813, tuvo lugar en Chilpancingo uno de los eventos más trascendentales de la Guerra de Independencia: el Primer Congreso insurgente o de Anáhuac. Para dicho acontecimiento, Morelos elevó Chilpancingo a la categoría de “Ciudad” y llegó a esta población el 1º de septiembre de 1813; el 11 expidió el Reglamento para la instalación, funcionamiento y atribuciones del Congreso; el 13, se llevó a cabo la elección de José Manuel de Herrera como diputado por la Provincia de Tecpan. El 14, el mismo día en que inició el Congreso, fue elegido el Ayuntamiento de Chilpancingo que fungiría el resto de ese año y todo el siguiente, el cual se compuso de la siguiente manera:

Intendente corregidor: Ignacio Ayala   Fiel contraste: Casimiro Bravo
Asesor ord.: José M. Ponce de León   Juez de Policía: Vicente Leyva
Alférez mayor: Máximo Bravo   Comisionado de fiestas: Darío Vega
Alcalde provincial: José Rodríguez   Regidor honorario: Baleriano Adame
Alguacil mayor: Juan de Vega   Regidor honorario: Manuel Vázquez
Cont. de menores: Ángel de León   Escribano: Vicente García
Juez del posito: Rafael de Vega   Alcalde 1º: Antonio de León
Fiel ejecutor: José Catalán   Alcalde 2º: Manuel Vázquez



En el Primer Congreso de Anáhuac celebrado en Chilpancingo se discutieron y aprobaron asuntos de gran trascendencia en la historia de México, que fueron la base del sistema político actual. Aquí, se leyeron los “Sentimientos de la Nación” dictados por Morelos y, con base en éstos, se declaró por primera vez que “la América” era libre e independiente de España y de cualquier otra nación. En Chilpancingo se aceptó que la soberanía dimanaba del pueblo y no de una persona, lo que rompió con la monarquía y marcó las pautas de una nueva forma de gobierno republicana. Su ejercicio se dividiría en tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial y ya no sólo en el monarca. También se estableció la igualdad jurídica y social de todos los mexicanos, contraria a la diferenciación impuesta por la legislación novohispana. Además de que se reconoció que las leyes se debían aplicar a toda la sociedad por igual, sin privilegios de ninguna especie, y éstas deberían de tender a moderar la opulencia y la indigencia.

Fue también en Chilpancingo que el Congreso insurgente expidió el Acta Solemne de la Declaración de la Independencia de la América Septentrional, el 6 de noviembre de 1813.


Colaboración : María Teresa Pavía Miller
Centro INAH Guerrero