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Cuando Chilpancingo fue elevado a la categoría de pueblo cabecera en 1693, se dispuso que se "agregara", término que indicaba que los habitantes se debían juntar en un núcleo urbano, pues la categoría anterior de "estancia" se aplicaba a una población indígena con viviendas sin ningún orden. La palabra "agregar" implicaba que se le debía trazar al estilo europeo, con su iglesia, casas reales o administrativas y calles en ángulos rectos.


Sin embargo, el proceso de urbanización de Chilpancingo fue paulatino y tuvo sus propias características. Un siglo después de haberse constituido en cabecera, a fines del XVIII, la traza en cuadrícula aún no se distinguía y las casas de adobe y techos de tejas sustituían, lentamente, a las de bajareque y techos de paja. El pueblo se conformaba por dos cuarteles, ambos en dirección nor-noreste a sur-suroeste. En el primero estaba la Plaza Mayor y cinco calles, de diferentes extensiones, denominadas Calle Real, San Miguel, Calle Ordóñez, Cerrada de la Iglesia y Calle del Arrabal, con un total de 182 casas. En el segundo cuartel había una plazuela llamada "de la Cárcel" y ocho calles: San Rafael, San Mateo, Callejón de San Roque, Segunda de San Mateo, Calle del Curato, Calle de San Antonio, Calle San Juan Nepomuceno y Calle del Arrabal, con un total de 128 casas. Es decir, que el área urbana en aquel tiempo se restringía a lo que ahora es el centro de la ciudad, al barrio de San Mateo y algo del de San Antonio. Las casas se extendían, a manera de anfiteatro, sobre las lomas del lado oriente y bajaban hasta la Plaza Mayor. Al poniente, corría el río Huacapa y al sur el arroyo de Apatzingo.

En el siglo XIX, hacia la década de los treinta, Chilpancingo contaba con 2,713 habitantes y una disposición urbana que presentaba algunas variaciones con respecto a la de la centuria anterior. Los dos cuarteles que lo conformaban se habían unido y el pueblo presentaba, ya, una disposición de calles en cuadrícula, con algunas alteraciones debidas a lo irregular de su topografía. En la Plaza Mayor, en el lado este, se encontraba la iglesia parroquial y, en el sur, la casa de Nicolás Bravo. Al norte de la iglesia estaba la cárcel y, al sur de la misma, junto a la vivienda de Bravo, la casa consistorial. El arroyo de Apatzingo entraba al pueblo por el extremo oriental y lo atravesaba hacia el suroeste hasta desembocar en el río Huacapa el que, un poco alejado de la población, corría en el poniente de la misma y al que había que cruzar para poder acceder al panteón.

En 1870, si bien la población de Chilpancingo había aumentado a 5,996 personas, la extensión que ocupaba era, prácticamente, la misma. No obstante, tenía algunos cambios. En la Plaza Mayor, en el mismo lugar, estaban la parroquia de Santa María de la Asunción y la casa de Nicolás Bravo. En el lado poniente estaba la mayoría u oficina del comandante así como el depósito de armas y, en el norte, el cuartel militar. En la manzana contigua a la iglesia, en su costado sur, se encontraba la casa cural. La ciudad contaba con un mesón, un mercado de carne y un hospital. Al oriente, cerca de la salida hacia Tixtla, estaba la iglesia de San Mateo. Al surponiente, cerca de la salida a Acapulco, la de San Francisco, mientras que, en el extremo suroriental, en donde ahora es la placita de San Antonio, se encontraba el reducto o fortificación de la Cruz y, cercana al mismo, una capilla con el mismo nombre.

A partir de ese año, 1870, al convertirse Chilpancingo en capital del estado de Guerrero, se realizaron diversas obras materiales con el fin de embellecerla y modernizarla de acuerdo a su nueva jerarquía. Se expropió a la parroquia de Santa María de la Asunción el terreno que tenía, a su costado sur, en el que estaba la casa cural, para construir el Palacio de Gobierno que albergaría a los tres Poderes del estado, obra que se prolongó por varios años y que fue objeto de varios arreglos y mejoras durante el resto del siglo XIX. En 1885, se compró el jardín de la casa de Nicolás Bravo, se construyó un pedestal en el centro y, un año después, se colocó la estatua de insurgente chilpancingueño. Así se ajustó el Palacio de Gobierno a los cánones estilísticos de la época, los cuales marcaban que la salida principal de dichos inmuebles debería estar enfrente de una plaza. A partir de entonces, Chilpancingo contó con dos jardines centrales, la anterior Plaza Mayor se denominaría jardín Cuellar y el que estaba enfrente del Palacio de Gobierno fue llamado jardín Bravo. En 1886 se hicieron varios edificios públicos como la Jefatura Política y Ayuntamiento, el Palacio de Justicia y Cárceles así como las escuelas municipales. En 1888 se terminó el Instituto de Señoritas y se colocó una fuente en la alameda del Chapitel, actualmente denominada Granados Maldonado, la cual había sido objeto de mejoras con el fin de convertirla en un parque de diversiones. En 1896, fueron inaugurados el Hospital Civil “Antonio Mercenario” y el Teatro “Altamirano”. Además, se ejecutaron diversas obras públicas como el embellecimiento del jardín central y de su kiosko, la alineación y empedrado de varias calles, la construcción de puentes en las barrancas, la introducción del agua potable, del alumbrado público así como la construcción de una incipiente red de drenaje, entre otros. En 1902, un terremoto dañó al Palacio de Gobierno por lo que fue necesario demolerlo y construir en el mismo lugar un nuevo edificio que se terminó, e inauguró en 1906, que actualmente ocupa el Museo Regional de Guerrero.

 

Colaboración : María Teresa Pavía Miller
Centro INAH Guerrero